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miércoles, 9 de noviembre de 2011

Clavijo - Huesca. Aquellos maravillosos recuerdos de mayo de 2010...

Se van acercando los días para el partido ante Huesca, y poco a poco se van acrecentando los recuerdos ya de por sí imborrables relativos a lo que sucedió en mayo de 2010. Sin ánimo de exagerar, un servidor probablemente nunca ha vibrado tanto con el baloncesto como en aquellos días en que LOBE Huesca y CB Clavijo (entonces Caja Rioja) disputaron la semifinal del play off de ascenso a Adecco Oro, en una serie que fue absolutamente espectacular, inolvidable.
Curiosamente, lo digo pese a que como algunos recordarán, fue Huesca quien se llevó el gato al agua (3-2), pero igual da, porque la calidad del baloncesto y sobre todo las toneladas de pasión y emoción que se concentraron en aquellos choques, superan cualquier resultado. Fue una serie a cara de perro, donde todos los partidos (salvo el cuarto) se resolvieron en diferencias menores a los 4 puntos, incluyendo ese tercer partido jugado en el Palacio, que el Clavijo sacó adelante tras dos prórrogas de auténtico infarto.

No fue desde luego la mejor temporada, a nivel global, de los de Jesús Sala, llena de altibajos y marcada por la larga lesión de David Mediano. Con el base, hoy de vuelta, compartían vestuario los Chavis Holmes, Alfredo Ott, Roberto Molina, Quique Suárez, Chufi, Carreto, los dos Santanas (Edward y Sidao), el hoy aún capitán Juan Herrero y un joven Borja Arévalo que tras jugar una liga regular aceptable, destapó el tarro de las esencias en aquellos play offs. Sí fue el año de Huesca, con Ángel Navarro en el banquillo y un juego espectacular y vertiginoso que se llevó por delante casi todo lo que pilló, liderado por Stevie Johnson y con estrellas como Zengotitabengoa, Javi Salsón, el potentísimo Zach Andrews, Óscar Herrero. Igual dio que las bajas y las salidas dejaran la plantilla diezmada en una rotación de 7 jugadores para el momento cumbre del año: ascendieron, tras cargarse a Alior Menorca, Caja Rioja y a un Tíjola que les presentó muchos menos problemas que en la verdadera final anticipada ante el vecino riojano.
El Caja Rioja, decíamos, llegaba de un año irregular, pero jugó de largo su mejor baloncesto en aquella espectacular serie: Huesca ganó los dos primeros partidos en su cancha, por sólo uno y dos puntos de diferencia, y teniendo bola de partido el Clavijo en ambos. Con todo aparentemente perdido, los de Sala se reactivaron y ganaron los dos en Logroño, ese 96-94 brutal tras dos prórrogas de infarto, y el relajado cuarto partido, el menos tenso de la serie.
Todo acabó en ese quinto partido, donde Huesca metió a más de 5.000 personas en un pabellón que recordó sus mejores años ACB y llevó al equipo en volandas hacia el ascenso, en un choque donde el Clavijo peleó hasta el final.

Personalmente, he de decir que fueron mis primeros viajes a ver al Clavijo lejos de Logroño, ¡y menudo estreno! 18 horas de viaje entre Logroño y Huesca ida y vuelta para ver tres derrotas, pero aun con ello queda el recuerdo imborrable de aquella serie entre dos equipos que por talento y mentalidad dignificaron este deporte. Me gustaría compartir por eso las crónicas que escribí en este blog de los partidos de toda aquella serie (acceso pinchando en los resultados). Para mí ha sido emocionante releerlas después de los años:

P1 Huesca - Clavijo 77-76
P2 Huesca - Clavijo 72-70
P3 Clavijo - Huesca 96-94
P4 Clavijo - Huesca 89-81
P5 Huesca - Clavijo 80-76

Dos temporadas después, ambos equipos se vuelven a ver este viernes en una cancha de baloncesto en partido oficial. Curiosamente, siguen los inquilinos de ambos banquillos, Jesús Sala y Ángel Navarro; y también los jugadores David Mediano, Juan Herrero, Quique Suárez y Borja Arévalo por parte riojana; y el base Óscar Herrero por parte oscense (el año pasado militaban allí también los Aranda, Johnson, Salsón o Zengotitabengoa, pero hubo limpia este verano...). La realidad también es diferente: ambos equipos miran ahora hacia mantener la categoría, por ahora con mejores sensaciones en el lado riojano (3-5) que en el oscense (2-6). Este viernes también será un partido diferente, sin aquella atmósfera de toda una semifinal de play off, y sí con la que propicia la necesidad de ganar en una liga muy exigente. Se acabará la nostalgia, pero no la ilusión por gozar otra vez de aquel gran baloncesto.